Oct 02, 2026

Café, testosterona y metabolismo: ¿qué dice la ciencia?

Café, testosterona y metabolismo: ¿qué dice la ciencia?

Café, testosterona y salud metabólica: ¿qué encontró un estudio en más de 2.000 adultos?

¿El consumo habitual de café se relaciona con la testosterona, la composición corporal y el metabolismo? Un estudio publicado en 2026 en European Journal of Nutrition analizó esta pregunta en 2.264 adultos de 46 años pertenecientes a la Northern Finland Birth Cohort 1966. Los resultados sugieren asociaciones entre un mayor consumo de café y determinados perfiles metabólicos y hormonales, particularmente en los hombres. Sin embargo, el estudio es observacional y transversal, por lo que no permite concluir que el café sea la causa de estos cambios.

¿Qué buscaba investigar el estudio?

El café contiene más de mil compuestos bioactivos, entre ellos cafeína, trigonelina, ácidos clorogénicos y diterpenos como cafestol y kahweol. Estudios previos han relacionado su consumo habitual con diferentes desenlaces cardiometabólicos, pero los mecanismos biológicos que podrían explicar estas asociaciones continúan siendo objeto de investigación.

Los autores quisieron estudiar específicamente la relación entre el consumo habitual de café y tres áreas: los metabolitos circulantes, los marcadores cardiometabólicos y las hormonas sexuales, con especial interés en las posibles diferencias entre hombres y mujeres.

¿Cómo se realizó la investigación?

Se analizaron datos de 2.264 participantes de 46 años de la Northern Finland Birth Cohort 1966. De ellos, 2.194 consumían café y 70 no consumían ni café ni té.

Para los análisis descriptivos, el consumo se clasificó en cuatro grupos: no consumidores, 1–2 tazas al día, 3–4 tazas al día y 5 o más tazas al día. En los análisis estadísticos principales, el consumo también se estudió como una variable continua expresada en tazas por día.

Un dato importante es que el 97,8 % de los participantes para quienes se conocía el método de preparación informó consumir café filtrado. El estudio no registró el volumen exacto de cada taza, el tipo de grano, el nivel de tueste, todos los detalles del método de preparación ni la adición de leche o azúcar.

Los investigadores evaluaron composición corporal, presión arterial, glucosa e insulina en ayunas, respuesta a una prueba oral de tolerancia a la glucosa, perfil lipídico, proteína C reactiva ultrasensible y diferentes indicadores de resistencia y sensibilidad a la insulina.

También midieron testosterona total y SHBG, o globulina transportadora de hormonas sexuales. A partir de estos datos calcularon testosterona libre, testosterona biodisponible e índice androgénico libre. Además, analizaron 164 medidas metabólicas mediante espectroscopia de resonancia magnética nuclear.

Los análisis hormonales se ajustaron por variables que podían actuar como factores de confusión, entre ellas índice de masa corporal, educación, tabaquismo, actividad física y consumo de alcohol.

Mayor consumo de café y composición corporal

Uno de los primeros hallazgos fue que el índice de masa corporal fue similar entre los diferentes grupos de consumo de café. Sin embargo, la composición corporal no fue igual.

Los grupos con mayor consumo de café presentaron menor porcentaje de grasa corporal, menor masa grasa total, menor área de grasa visceral y mayor masa muscular esquelética. Estas diferencias persistieron en un análisis de sensibilidad que excluyó a participantes con valores extremos de índice de masa corporal.

Esto significa que dos personas con un índice de masa corporal semejante podrían presentar diferencias en su distribución de grasa y masa muscular. Sin embargo, estas mediciones se realizaron mediante bioimpedancia, una técnica indirecta cuya precisión depende, entre otros factores, del contenido de agua corporal y de las propiedades eléctricas de los tejidos.

Café y aminoácidos de cadena ramificada

El análisis metabolómico encontró que un mayor consumo de café se correlacionaba inversamente con varios aminoácidos circulantes. Un hallazgo destacado fue la relación inversa con los aminoácidos de cadena ramificada o BCAA, especialmente leucina, isoleucina y valina.

La relación apareció tanto en hombres como en mujeres, aunque el patrón metabólico fue más amplio entre los hombres.

Este hallazgo resulta interesante porque concentraciones circulantes elevadas de BCAA han sido relacionadas en investigaciones previas con resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y otros trastornos cardiometabólicos. Sin embargo, este estudio no demuestra que tomar café reduzca los BCAA ni que una eventual reducción de estos aminoácidos explique beneficios metabólicos.

¿Qué ocurrió con la glucosa y la insulina?

En los hombres, un mayor consumo de café se correlacionó con menores concentraciones de insulina en ayunas y menores niveles de insulina durante algunos momentos de la prueba oral de tolerancia a la glucosa. También se observaron correlaciones con menor resistencia a la insulina estimada mediante HOMA2 y mayor sensibilidad a la insulina.

En las mujeres, las asociaciones fueron menos numerosas y de menor magnitud. Se observaron correlaciones inversas modestas con insulina en ayunas, relación cintura-cadera y proteína C reactiva ultrasensible, así como una correlación positiva con una medida de sensibilidad a la insulina.

En general, las correlaciones observadas fueron pequeñas. Por tanto, estos resultados deben interpretarse como patrones poblacionales y no como grandes cambios metabólicos provocados por cada taza de café.

La relación entre café y testosterona fue diferente en hombres y mujeres

Los resultados hormonales constituyen uno de los aspectos principales de la investigación.

En los hombres, un mayor consumo de café se asoció, después de ajustar por índice de masa corporal, educación, tabaquismo, actividad física y consumo de alcohol, con mayor testosterona total, mayor testosterona biodisponible y mayor SHBG.

Por cada taza adicional de café al día, la testosterona total se asoció con un aumento de 0,29 nmol/L; la testosterona biodisponible, con un aumento de 0,08 nmol/L; y la SHBG, con un aumento de 0,57 nmol/L.

Al mismo tiempo, se observaron asociaciones inversas con la testosterona libre y con el índice androgénico libre. Por cada taza adicional al día, el índice androgénico libre disminuyó 0,36 unidades y la testosterona libre aproximadamente 0,01 nmol/L.

Por tanto, resumir estos resultados diciendo simplemente que “el café aumenta la testosterona” sería incorrecto. La asociación hormonal fue más compleja: aumentaron la testosterona total, la biodisponible y la SHBG, mientras que disminuyeron la testosterona libre y el índice androgénico libre.

En las mujeres, el café no mostró una asociación significativa con testosterona total ni con testosterona biodisponible después del ajuste estadístico. Sí se encontró una asociación positiva con SHBG y asociaciones inversas con testosterona libre e índice androgénico libre.

¿Qué encontraron sobre colesterol y presión arterial?

No todos los resultados apuntaron en una misma dirección. Entre los hombres se encontraron correlaciones positivas entre el consumo de café y algunas fracciones relacionadas con colesterol LDL e IDL, además de una mayor proporción de ácidos grasos saturados y correlaciones inversas con algunos omega-3.

Los autores señalan que los diterpenos del café, particularmente cafestol y kahweol, pueden aumentar las lipoproteínas que contienen apolipoproteína B. Sin embargo, este mecanismo se relaciona principalmente con café no filtrado y casi todos los participantes de este estudio consumían café filtrado, por lo que no puede establecerse una explicación directa.

La presión arterial diastólica no mostró diferencias relevantes entre los grupos. La presión sistólica fue ligeramente mayor entre quienes consumían más café, pero las diferencias absolutas fueron pequeñas.

¿Cómo interpretan los autores estos resultados?

Los investigadores plantean que el consumo habitual de café se asocia con una firma metabólica y endocrina diferente según el sexo. Entre los hombres, el patrón fue más amplio e incluyó composición corporal, metabolismo de glucosa e insulina, metabolitos circulantes y hormonas sexuales.

La cafeína podría contribuir mediante antagonismo de los receptores de adenosina, aumento transitorio del gasto energético y estimulación de la lipólisis. Otros compuestos del café, como los ácidos clorogénicos, también podrían participar en diferentes vías metabólicas y hormonales.

Sin embargo, la evidencia experimental disponible sobre testosterona sigue siendo limitada. Algunos estudios de intervención han observado modificaciones agudas o transitorias, especialmente durante el ejercicio, pero no existe evidencia suficiente para afirmar que el consumo habitual de café produzca un incremento clínicamente significativo y sostenido de testosterona.

Limitaciones importantes del estudio

La principal limitación es su diseño transversal. El consumo de café y los biomarcadores fueron evaluados en un determinado momento, por lo que no es posible establecer cuál ocurrió primero ni demostrar una relación de causa y efecto.

Además, el consumo fue autoinformado y no se definió el tamaño de una taza. Tampoco se dispuso de información detallada sobre variedad del café, nivel de tueste, preparación o ingredientes añadidos.

La testosterona fue evaluada en un único momento, a pesar de que presenta variabilidad biológica individual. También pueden existir factores de confusión no medidos, como patrones dietarios, estrés o, en las mujeres, la fase del ciclo menstrual.

Finalmente, la población fue relativamente homogénea y procedía del norte de Finlandia, un país con un consumo particularmente alto de café. Solo 70 participantes fueron no consumidores. Por ello, los resultados no necesariamente pueden extrapolarse directamente a poblaciones con otras características genéticas, culturales o formas de preparar café.

Conclusión: ¿qué podemos decir realmente sobre café, testosterona y metabolismo?

Este estudio encontró que un mayor consumo habitual de café se asociaba con menor grasa corporal total y visceral, mayor masa muscular esquelética y menores concentraciones de determinados aminoácidos de cadena ramificada, pese a que el índice de masa corporal era similar entre los grupos.

En los hombres también se observó un perfil relacionado con menor insulina y mayor sensibilidad a la insulina, junto con una asociación hormonal caracterizada por mayores concentraciones de testosterona total, testosterona biodisponible y SHBG, pero menores concentraciones de testosterona libre y menor índice androgénico libre.

En las mujeres, las asociaciones hormonales fueron más limitadas y se concentraron principalmente en un aumento de SHBG y reducciones de testosterona libre e índice androgénico libre.

El mensaje principal no es que el café aumente la testosterona. Lo que muestra esta investigación es que el consumo habitual de café se asocia con un conjunto complejo de características metabólicas y hormonales que difieren entre hombres y mujeres. Determinar si el café es responsable directamente de estos cambios requerirá estudios longitudinales y ensayos de intervención.

Preguntas frecuentes

¿Tomar café aumenta la testosterona?

No puede afirmarse a partir de este estudio. En hombres se encontró una asociación con mayor testosterona total y biodisponible, pero simultáneamente con menor testosterona libre. Además, el diseño transversal no demuestra causalidad.

¿Cuánto café consumían los participantes?

Los grupos descriptivos fueron: ningún café, 1–2 tazas al día, 3–4 tazas al día y 5 o más tazas al día. El tamaño de la taza no fue estandarizado.

¿El café se relacionó con menor grasa corporal?

Los grupos con mayor consumo mostraron menor porcentaje de grasa, menor masa grasa y menor grasa visceral, aunque el índice de masa corporal fue similar. Esto representa una asociación y no demuestra que el café haya causado la diferencia.

¿Qué tipo de café tomaban?

Entre los participantes con información disponible sobre preparación, el 97,8 % reportó consumir café filtrado. El estudio no caracterizó detalladamente el grano, el nivel de tueste ni todos los métodos de preparación.

Referencia científica

Verroest L, Jokelainen J, Choudhary S, et al. Associations of habitual coffee intake with testosterone and cardiometabolic markers: the Northern Finland Birth Cohort 1966 study. European Journal of Nutrition. 2026;65:215. doi:10.1007/s00394-026-04038-z.

Puedes consultar el artículo científico original aquí: Associations of habitual coffee intake with testosterone and cardiometabolic markers .

Sobre la autora

Artículo de divulgación científica de La Dra. del Café para Be Critical Coffee.

Puedes encontrar más contenido sobre café, ciencia y salud en Instagram: @ladocdelcafe .

Este contenido tiene fines educativos y de divulgación científica. No reemplaza una valoración médica individual.

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